Acerca de
las precisiones teóricas sobre el enfoque socioecológico utilizado en los
informes de áreas piloto.
1.1.
Estructura y significado: la
búsqueda del sentido.
Pese
a lo desacompasado que pudiera parecer referir a la filosofía en un primer
momento, en función de un criterio de orden que explicaré en un momento, no
puedo menos que empezar esta presentación, recordando que I. Kant (Prolegómenos
a toda Metafísica futura. 1725), clasificaba la investigación en dos tipos:
analítica, que recogía lo que se había hecho sobre un determinado tema, y
sintética, que así no hubiere agotado las condiciones de la primera, por no ser
la orientación de su camino, relacionaba de tal manera sus elementos, que
aportaba conocimiento nuevo. Esta investigación, pese al corto tiempo de su
dedicación, imagina aportar conocimiento y se define así de entrada como
“sintética”. Es honesta, al defenderse con ello, de sus limitaciones en el
sentido de lo ya conocido.
Sobre
la actualidad de la filosofía, en tanto ciencia humana, señalaré que habiendo
avanzado el conocimiento pragmático y cosificado, de raigambre económico, a
niveles de control y objetivación tecnológico que resulta difícil imaginar, aun
cuando somos testigos, generadores, e indudable parte activa del proceso, el
avance irrestricto de una forma histórica de apropiación, ha producido una
pérdida, alejamiento, alienación, del ser humano en los tres niveles de su
relación con la vida: consigo mismo, con el resto de los humanos y con la
naturaleza.
Ese
sentido de pérdida, se instala de diversas maneras en una conciencia global,
-pero objetivada en la persona-, que busca y encuentra desesperadamente
significados en medio del caos, la concentración de la riqueza, el descrédito
de las instituciones, el cuestionamiento a la razón democrática, y la
degradación del medio, en manos de un tan gigantesco como recientemente
identificado denominador común de todo: el Cambio Climático.
A
la imagen de las tres etapas históricas y operativas de su concepción y
desarrollo orgánico, Mitigación, Adaptación y Energías Renovables (Acuerdo de
Paris, CMP, COP21, 2015), cada una de estas etapas, -identificadas aquí solo con
el propósito de establecer una tipología relacional-, responde a la expresión y
convocatoria de uno de los tres grupos de Ciencias en que se puede clasificar
el conocimiento: ciencias exactas, ciencias sociales y ciencias humanas o del
significado. Sin ser éste un estudio de epistemología, no puede la teoría
prescindir de ella. La tendencia hacia el bienestar, la sustentabilidad de los
sistemas vivos, el respeto, en una palabra, la ética, es una preocupación
creciente, que trasciende los espacios organizativos para radicar, finalmente,
en las personas que los conforman.
De
allí que sea pertinente iniciar ésta “nota sobre los Sistemas Eco Sociales”,
apuntando hacia una síntesis de nuevo cuño, derivada del llamado a la teoría de
Ostrom, quien probablemente ha sido el referente más importante de éste “cambio
de paradigma”, que, a la manera de Kuhn (T. Kuhn, 2000), podemos decir que no
apreciamos plenamente, porque aunque los cambios ya han ocurrido, seguimos
viendo el mundo con la mirada que nos proporcionó antes que ocurrieran: la
confianza -como categoría ética- es la piedra angular de la teoría de Ostrom
(Ostrom, 2009).
En
efecto, en el centro de la propuesta de Gobierno Policéntrico, se encuentra la
confianza entre las personas. Es el principio del análisis SES, el objetivo
final del trabajo de Gobernanza y la dinámica que sustenta la construcción de
la metodología para lograrlo. De qué manera se han construido (o destruido)
esas confianzas entre los diversos actores, comunitarios, públicos, es el
centro de la cuestión, y la tarea del futuro que nos espera. En la confianza,
radica la motivación, y en la motivación, la búsqueda del equilibrio y
sustentabilidad de un Sistema Socio Ecolóogico. Puede que sea esta
característica “polisémica” y “polimorfa”, de la propuesta teórica de Ostrom,
que vincula redes distintas de poder, de sentido y de valor, a distintos
niveles de organización de lo real/imaginario, que permita explicar su impacto
organizacional, y –como trataremos de mostrar-, la profundidad de sus desarrollos.
Mencionaremos
dos, que habrían de definir al mismo tiempo, la profundidad revolucionaria que
alcanza en su esencia teórica el desarrollo de su enfoque, así como el del
campo aplicado de las metodologías a través de las cuales fundamentalmente se
expresa. Así, si lo que está en el verdadero centro de la cuestión (Coriat,
2015) de los Comunes, es la existencia de la propiedad privada (res communnis y
res nullis: Chomsky, 2016) será en la CMNUCC y sus órganos dependientes, postulamos,
que alcanzará su máximo grado de expresión, desarrollo y vigencia, la búsqueda
efectiva de soluciones para enfrentar los fenómenos de Adaptación y transición
a fuentes de energía renovables, a los que nos obliga el Cambio Climático.
1.2. Hipótesis
de trabajo.
Seis Hipótesis de trabajo, se articulan para otorgar
sustentabilidad teórica a la presentación de éste primer informe, que en razón
de la amplitud de sus alcances es concebido como un Plan de Trabajo. Si las
tres primeras sitúan la obra de Ostrom en relación con nuestra
institucionalidad y tratan de desarrollar el contenido de sus alcances, las
siguientes tres, refieren a las instituciones de UN de Cambio Climático y a la
creciente importancia que adquirirán sus evoluciones y efectos:
a)
Que el enfoque teórico de E.Ostrom debe ser concebido
como un aporte coherente con los desafíos de los tiempos, plenamente actual, que
aporta una mirada que busca integrar múltiples dimensiones y enfoques, e ir más
allá de las dicotomías clásicas, público-privado, nacional-internacional,
global-local, individuo-sociedad y reconocer en ello la complejidad de lo real.
b)
Que esa difícil integración, no puede concebirse
como un movimiento continuo, realizable de manera rápida y en una sola
dirección, con resultados inmediatos (proyecto), sino como un movimiento que
pese a los avances de sus resultados, debe volver sobre si mismo, habiendo
recogido la experiencia de sus efectos, para volver a expresarse en una nueva
fase, que amplia cuantitativa y cualitativamente la anterior, en un proceso que
se presenta así como “investigación permanente”.
c)
La realización de un proceso como el señalado,
requiere afinar, actualizar y generar, canales de comunicación que permitan
hacer más fluida la retroalimentación entre la información científica y la toma
de decisiones política, nuestras instituciones y la sociedad, pero –tal vez- sobre
todo, requiere de una voluntad de transformación del concepto mismo de
comunicación, en uno de transmisión, es decir, -y a la imagen de los principios
y objetivos del Gobierno Policéntrico-, sustentable en el tiempo.
d)
Que en la Convención Marco de Naciones Unidas
sobre Cambio Climático (CMNUCC) se ha producido históricamente un tratamiento
diferenciado entre las áreas de Mitigación y Adaptación, a las cuales se agrega
el Acuerdo de Paris (2015) que agrega como una línea de síntesis, la búsqueda
activa de fuentes y desarrollos de Energías Renovables No Convencionales (ERNC)
y que a éste cambio y cada uno de los anteriores, corresponden también enfoques
disciplinarios hegemónicos diferenciados (Ciencias Exactas, Ciencias Sociales,
Ciencias Humanas) de los cuales hemos de hacernos parte institucional activa.
e)
Que el Acuerdo de Paris (APA21, diciembre 2015) no
sólo corresponde a una transformación definitiva en la percepción de la
comunidad internacional con respecto a la realidad absoluta y ya presente del
Cambio Climático (AR5, 2014), sino que implica la apertura de un enorme campo
de negocios, que más que antes, lleva asociado un ingente acento sobre la
apertura de líneas de Investigación y Desarrollo, para participar de la cual se
requiere transparencia e innovación. Y que ello debe plantearse.
A estas hipótesis de trabajo, se agrega una
certeza, que aunque debiere dar pie a una investigación específica, no podemos
dejar de plantear dentro de los elementos claves de una definición de contexto
y es que las evidencias de los efectos del Cambio Climático, las pérdidas de
vidas y bienes, así como sus costos eventualmente asociados, constituyen una
realidad insoslayable, que debe incorporarse de manera urgente al diseño de
nuestras herramientas efectivas de política pública.
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