domingo, 13 de septiembre de 2020

Las olas olvidadas



Luego de seguir un webinar sobre las relaciones entre fracking en la minería y radiactividad, hay montones de cuestiones que permiten alimentar la reflexión, que mejor haríamos en llamar confusión, si no fuera porque esta es una certeza…

Aunque vaya más adelante que la propia dinámica, tengo la impresión, que hay que decirlo, corresponde a un nivel de intuición que no es primaria, porque es más bien síntesis de mucha experiencia, que es estudio y práctica, que este tipo de problemas, que son evidentes y ciertos, sigue una lógica de escala, que habría de traducirse en acciones legales que permitieran asegurar a la población vivir en un medio ambiente sano, pero si por una parte, con problemas similares que nos afectan, no se ha hecho, por la otra el avance final de las corporaciones contra toda estructura legal, debe marcar un punto que identifica el desenmascaramiento final de esta democracia que no es otra cosa que una suproligarquía, con elecciones.

Suproligarquía y neuroliberalismo, a que seguir?

Sin embargo, una lectura encerrada, se puede demostrar en si misma liberadora. Eros y civilización nos cuenta como en la pugna entre el principio de realidad y el principio del placer, se puede encontrar no sólo el determinismo final de la realidad opresora, sino también su permanente sobrepasamiento.

El mundo onírico, es una buena prueba de ello. Anoche, tuve yo sueños de una riqueza y calidad, que me desperté con la consciencia (difícilmente discutible, aunque aquí vamos de nuevo repitiendo el día de lo que hemos convenido en reconocer como única realidad), de haber entrado realmente, en el reino de lo real, lo que tiene profundidad y sentido, mucho más allá de lo que al lado, de ello, una vez despierto, se presenta pobre y sin profundidad.

Fácilmente diremos que es el mundo de las visiones, las alucinaciones y todo lo que hemos aprendido a excluir del cotidiano. En el extremo, de esta represión organizada del mundo, que constituye “la otra mitad”, del mundo, encontramos la locura. Que también sabemos de que manera histórica se ha construido socialmente en el occidente judeo-cristiano. Menos sabemos, que la Antropología y el psicoanálisis, de distinta manera, pero simultáneamente, han sido parte de esa exclusión, como los sueños juegan un papel fundamental en la vida de los pueblos originarios, y en la elección de sus autoridades tradicionales, religiosas y políticas. Así como de ésa manera se ha ignorado, siendo sólo conocido para el puñado de “especialistas”, que evidentemente son cada vez menos, las distintas categorías que aún la locura tenía en las civilizaciones orientales, y de cómo la represión que termina identificando una sola realidad, es un proceso largo, que empieza en la familia y que tiene características al mismo tiempo filogenéticas y ontogenéticas.

En todo caso, ciertamente, tiene que ser el sentido de esa sensación experiencial, el que ha dado existencia a las religiones y sistemas de creencias, como aquél que ha “visto” la luz en los griegos de los cultos a iniciaciones, “Hemos bebido el Kefir, hemos visto la luz, hemos devenido inmortales”…

Cabe también señalar, aunque fuera innecesario, al Tchoang Tzu, donde el conocido verso que dice: “un hombre soñó que era una mariposa y cuando se despertó no sabía si no era una mariposa que soñaba que era un hombre”, no refiere, más allá del sentido chistoso e irónico, con que frecuente, pero también únicamente, ha sido transmitido, a una vivencia real, mucho más profunda, de ser una mariposa… y de tener menos dudas de serlo, que de nuestra naturaleza humana, vivida sin esa conciencia…

En todo caso, la apertura hacia estas nuevas capas tan viejas como la historia humana, a las que hago referencia, no sólo tienen el sentido trascendente que pudieran tener en el plano personal, sino que también en el de las respuestas que una humanidad completamente alejada de toda esperanza, puede encontrar.

Como lo decía el otro día, que un economista, como Varoufakis, nos diga luego de un extenso análisis y de un no menos extenso conocimiento de la realidad financiera, que viendo los datos de evolución del mundo, no hay ninguna posibilidad de encontrar esperanza en el futuro de la humanidad, pero que al mismo tiempo, mientras estemos vivos, tendremos esperanza, debe objetivamente, radicar en una percepción paralela, o en el reconocimiento de que ello no puede ser de otra manera.

Es también a lo que apunta Marcuse, diciendo que no tenemos forma de pensar en alternativas que nos den esperanza, aunque por la dinámica infinita de oposición de Eros y Tanatos, como nuestras dos pulsiones formadoras, el triunfo de una de las dos dimensiones, no es jamás absoluto, sino un paso hacia un nuevo momento.

Hemos creído encontrar en éstas líneas, un referente de actualidad a la dimensión de lo vivido.

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